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La realización de un ideario pedagógico

La realización de un ideario pedagógico

En Casa Ensamble, bajo la tutela y coedición de Editorial Magisterio y Espiral SAS, se realizó el lanzamiento del libro “Realización de un ideario pedagógico”, del Maestro Abel Rodríguez cÉSPEDES”, sin duda, una consigna por el derecho a la educación.

Por: Orlando Buitrago Cruz, Editor

En la foto: Abel Rodríguez Céspedes, Ricardo García, Rector de la Universidad Distrital y Jorge Iván González, Profesor de la Universidad Nacional, prologuista del libro. Le acompañaron además, destacadas personalidades como el exmagistrado Alfonso Beltrán, el Senador Antonio Navarro, Los educadores Julián de Zubiría, Francisco Cajiao, líderes del magisterio y su esposa la Maestra Cecilia Villabona y sus hijos, y como siempre, docentes y directivos docentes, sus incondicionales amigos.

Abel Rodríguez Céspedes, toda una vida y obra en pro del derecho a la educación, comenzó su trasegar en una escuela pública de Piedras (Tolima) y gracias a una beca oficial, pudo trasladarse a Ibagué en donde se forjó maestro de maestros, y se sembraron las semillas de su ideario pedagógico.

En 1965 se graduó como en la Escuela Normal Theodor W. Adorno. De allí migró a una escuela rural en Algeciras, un pueblo incrustado en las lomas del Huila, para comenzar oficialmente su carrera profesional. Tiempo después, la brújula de la vida lo orientó hacia el corazón del país, ese desde donde se bombean los destinos de Colombia: llegó a las laderas del sur de Bogotá, superpobladas de pobreza y desempacó su maleta para quedarse como profe de niños y niñas que parecían condenados a la inanición física y cognitiva.

En aulas de la Universidad Pedagógica, comenzó estudios de Licenciatura en Español y Literatura; después vendrían las gestas en la gran capital: el “sardino” Abel llegó a la Presidencia de la Asociación Distrital de Educadores (ADE), después de algunos años fue elegido presidente de FECODE, en donde pasa a la historia por la negociación y concertación del Estatuto Docente, que reguló el ejercicio de la profesión y estableció condiciones salariales y prestacionales… Su liderazgo lo hizo cofundador de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y se puso al frente del Movimiento Pedagógico Nacional, una de las más grandes realizaciones del Magisterio en toda su historia, tanto así que fue el que abrió trocha para que con Abel como constituyente, en la Carta Magna de 1991, la educación fuese consagrada como derecho fundamental de los niños y obligación principal del Estado y fuese corroborado con la expedición de la Ley 115 de 1994 o Ley General de la Educación.

En 1995 fue designado Gerente del Primer Plan Decenal de Educación, luego sería Viceministro de Educación y Ministro de Educación encargado. Después de su paso por el gobierno, regresó a la cátedra; el maestro de maestros se dedicó por un tiempo a formar docentes en la Maestría de la Universidad de la Salle (que además le otorgó el título de Doctor Honoris Causa)… En 2008, el entonces Alcalde de Bogotá lo designó Secretario de Educación.

Abel es un referente indiscutible para la educación pública; su ideario no es casualidad ni una flor silvestre, todo lo contrario, es el resultado de toda una vida consagrada a la educación: ¡Salud por su libro, maestro Abel, maestro de maestros!

Reseña del Evento

La presentación del libro estuvo a cargo de Ricardo García Duarte, Rector de la Universidad Distrital, y Jorge Iván González, investigador y profesor de la Universidad Nacional, y por supuesto se contó con la intervención del autor. Se extractan a continuación, algunas reflexiones a partir de sus exposiciones:

Abel Rodríguez y su ideario

Abel describe el ideario al que se refiere el libro, como el resultado de un pensamiento, de una acción y una lucha en la defensa del Derecho a la Educación, desde su condición de maestro, dirigente, y líder sindical del magisterio.

El citado Derecho lo concibe de una manera integral: no bastan el acceso, la permanencia, la cobertura y en otras épocas la calidad. En tales sentidos su publicación traza lineamientos que fueron los que orientaron su gestión durante su administración como Secretario de Educación de Bogotá entre 2008 y 2014.

Dentro de esas directrices, que aborda el libro, y dentro de la 4A del Derecho a la Educación de la Unesco, se pueden citar, por ejemplo: Asequibilidad o disponibilidad o  con la construcción de megacolegios, aumento de docentes y dotación de medios educativos; Accesibilidad, mediante la implantación de la gratuidad, programas de alimentación escolar; Aceptabilidad o calidad, concebida como un proceso de mejoramiento de las condiciones materiales y pedagógicas para la enseñanza y el aprendizaje y no sólo como medición o evaluación, así como transformaciones pedagógicas, reorganización curricular por ciclos, profundización de la democracia escolar y gestión administrativa y financiera, entre otros. Y, en cuanto a los maestros, considera fundamental su desarrollo profesional, social y cultural. También Adaptabilidad, a través de los programas de  atención a poblaciones educativas especiales y programas de permanencia.

Para el Profe Abel, si se quiere materializar el Derecho a la Educación, hay que trabajar sobre las deficiencias: los niños pobres reciben un año de preescolar y los niños de mayores ingresos, 3 ó 4 años. Allí se inicia la inequidad: en la diferencia de oportunidades. Muchos jóvenes llegan a la educación básica y no continúan, ese es un problema de la permanencia. La razón del abandono de la escuela es la pobreza, los jóvenes no tienen para comprar una camiseta, son adolescentes y no tienen para ingresar a un cine. En esto radica una de las causas de la delincuencia y, en ese sentido, subraya el papel que cumple el acceso a una educación de calidad en la mejora de las condiciones de seguridad de los entornos de las escuelas.

¿Cómo hacer que quienes culminan el bachillerato ingresen a la educación superior? La Constitución no distingue entre primaria, secundaria o superior en cuanto al derecho a la educación.

Hay que hacer las reformas en el campo de la enseñanza, por ejemplo, cambiar los planes y programas de estudio.

Se requiere que los estudiantes acudan a la educación por bienestar, alimentación pero también por conocimientos que les interesen y que, además, respondan a las demandas sociales. Armonizar el interés individual con el colectivo: ese es el reto de una buena educación.

Hay que pensar en los maestros como sujetos, los profesores son quienes saben de educación y de pedagogía: un programa que les fortalezca tiene un impacto muy importante en la calidad de la formación.

Ricardo García Duarte Rector – Universidad Distrital

Un problema importante es el bache entre la educación media y la educación superior y la desarticulación entre las mismas.

De otra parte, se debe enfatizar más en campos en donde se fortalezcan ciertas inteligencias, como son el razonamiento lógico matemático o el razonamiento narrativo histórico. Las universidades deben reformar el currículo y hacer énfasis en la investigación. Y no se puede perder de vista que hacer educación con miras a tener un gran país, cuesta.

Refiriéndose al autor, García Duarte considera que el ideario pedagógico de Abel, ha contribuido en pro de valores como la libertad y es un ejemplo de praxis, de llevar teoría a la práctica, eso teniendo en cuenta su carrera como maestro, líder sindical, administrador y ejecutor de políticas públicas. Abel, es el reflejo de una acción transformadora mediante la cual su proyecto de vida se convierte en historia.

Jorge Iván González

Se reconocen avances en cobertura, calidad, construcciones escolares, entre otros, pero ¿qué hemos aprendido? ¿La educación responde en adecuada proporción a lo que potencialmente debe corresponder a una gran ciudad como Bogotá?

Según González los logros en educación son distintos entre ciudades a pesar de tener los mismos mandatarios y las mismas leyes, lo que no deja de ser una gran contradicción. Los presupuestos en educación difieren de manera injusta, mientras en Bogotá el gasto por niño es de 4 millones año, en Soacha es sólo de 2 millones, con el agravante de que las cifras están distantes de países como por ejemplo, Chile que es de 8 millones, Francia 24 millones y Luxemburgo 45 millones.

Para González la solución está en aumentar las cargas tributarias, y cita las correspondientes a los impuestos prediales, la valorización, la plusvalia, que según el investigador serían fuente para conseguir recursos para la educación y aumentar así el gasto en educación, pero, además, cuidando que sea un gasto adecuado. No basta con invertir más sino mejor. Para González dinero sí hay, y está representado en posibles aumentos de cargas tributarias. (Pregunta del editor: ¿Nuestro activos éticos, morales, están listos para abrirle paso a aumentos en los impuestos en un país donde no hay confianza en el destino de los recursos públicos? ¿Acaso ese no es otro pendiente de nuestra educación?).

La publicación del Maestro Abel Rodríguez constituye una oportuna contribución en este momento en que se plantea el sueño de hacer efectivo el Derecho a la Educación, primer desafío de los diez en los que se articula el Plan Nacional Decenal de Educación 2016-20126.

 

 


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